DOS EFEMÉRIDES : TRABAJO y CONSTITUCIÓN



La fecha señala dos acontecimientos de intenso contenido masónico: el Día Internacional del Trabajo, en recuerdo de los obreros ejecutados en Estados Unidos durante las jornadas de lucha en 1886  para alcanzar la jornada laboral de ocho horas, y el Día de nuestra Constitución Nacional, al cumplirse el 165° aniversario de su sanción por el Congreso General Constituyente reunido en Santa Fe.

El Trabajo, junto a la Ciencia y la Justicia,  se inscribe en uno de nuestras tríadas principales. Es así porque  el Trabajo es condición esencial de la dignidad de cada persona, es un deber  que  honra a quien lo desarrolla y llama la atención de la sociedad cuando no es capaz de proporcionarlo a todos sus integrantes.

En nuestro tiempo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo de las Naciones Unidas, subraya  que los Derechos Fundamentales en el Trabajo están respaldados por los convenios de libertad sindical, negociación colectiva, abolición del trabajo forzoso y del trabajo infantil, eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación. Destaca, además, el concepto de empleo digno. Constituyen un programa social de cumplimiento imprescindible.

El derecho al trabajo está reconocido y garantizado en los artículos 14, 14 bis y 75 inciso 19 de la Constitución Nacional, que hoy celebramos. También en pactos y declaraciones internacionales como los artículos 23, 24 y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, con rango constitucional en nuestro país.

Trabajo y Constitución son paradigmas de la Masonería, contienen un común significado progresista en el que debemos profundizar a partir de esta conmemoración del Día del Trabajo y de esta celebración del Día de la Constitución Argentina.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre

2 de abril



La Masonería Argentina se suma a la conmemoración de la gesta protagonizada por los bravos argentinos que lucharon por la soberanía nacional en las Islas Malvinas en absoluta inferioridad de condiciones.

Más allá de banderías políticas ni de las especulaciones de sector, también recuerda  a los hermanos masones que, en cumplimiento de sus juramentos, combatieron con denuedo para dejar a salvo el honor de la Patria ganándose el respeto hasta de sus propios adversarios.

Cuando el transcurso del tiempo contribuye a establecer progresiva claridad sobre los hechos del pasado, la Masonería Argentina, al servicio ininterrumpido del país desde 1857, expresa su agrado por el justo reconocimiento a los soldados argentinos que dejaron sus vidas en las Islas. Noventa de ellos ahora reposan allí correctamente identificados y al alcance de los homenajes de sus familias, de sus allegados, de los malvinenses y del pueblo argentino tras la tarea del Comité Internacional de la Cruz Roja -organización fundada por un masón-, que respondió positivamente a un mandato conjunto argentino y británico logrando la identificación de los cuerpos de esos soldados argentinos  que permanecían sepultados bajo condiciones de anonimato en Darwin.

La Masonería Argentina señala finalmente que el horror de la guerra debe ser superado por negociaciones serias que abran el camino al abrazo fraternal que todos nos debemos con los habitantes de Malvinas, y con una solución justa para que el acontecimiento que hoy recordamos haya sido el hito final de esa triste historia.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre

La Masonería y su aporte al debate sobre el aborto



La Masonería Argentina solicitó opinión a sus logias de todo el país para reflexionar en conjunto sobre los proyectos que debatirá el Congreso de la Nación sobre el aborto.

Al cierre de los plazos establecidos y aun después, numerosos talleres efectuaron tenidas ordinarias y especiales para considerar el tema. Fruto de ellas surgió una gran cantidad de respuestas que, en general, se pronuncian en favor del dictado serio y profundo de los temas de educación sexual y medicina reproductiva para los docentes y para las niñas y los varones de los establecimientos de enseñanza pública y privada, en paralelo y en conjunto con la información y la cultura que transmite cada familia.

Se reclama un vocabulario claro, sin eufemismos ni bromas, capaz de abrir diálogos constructivos en los hogares, en las escuelas y colegios para facilitar todo tipo de preguntas, especialmente de los niños y los adolescentes, con especial atención a la inclusión social, el respeto recíproco, la igualdad de géneros y de oportunidades.

En idéntico sentido, mayoritariamente se reclama la despenalización del aborto sin entrar en colisión con el debido respeto a las diversas creencias, más allá de dogmas y fanatismos. Se apela al fuero íntimo de las personas y parejas, a sus decisiones autónomas y a la creación de una conciencia personal y colectiva que tienda a la prevención, tanto de enfermedades de transmisión sexual como de embarazos no deseados.

La Masonería Argentina reclama su lugar en el debate que propone el Congreso, tal como ocurrió con su participación como Amicus Curiae de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en oportunidad de tratarse la enseñanza obligatoria de religión en escuelas y colegios de Salta.

Aboga asimismo para que todas las opiniones sean escuchadas y consideradas con la debida mesura y respeto, más allá de partidismos o cuestiones religiosas que no se compadecen con el estado laico y republicano. Además, los legisladores deberán comprenden que la eventual libertad de conciencia que otorguen sus respectivos bloques parlamentarios  no los habilita para la exposición y voto de sus creencias personales porque, según los casos, representan al pueblo de la Nación y a los estados provinciales y, por ende, deben tener en cuenta prioritaria el bien común.

El debate de los grandes temas de nuestra sociedad representa una gran oportunidad de crecimiento y encuentro recíproco. Las pasiones deben ceder su espacio a lo que se considere mejor para todos, que también será perfectible porque las personas y las sociedades evolucionan y sus normas éticas y morales no son estáticas ni se dictan de una vez para siempre. En nuestro tiempo, la ciencia y la tecnología, entre otras, nos demuestran a cada paso que vivimos un mundo fascinante que necesita la inteligencia, el conocimiento y la información en un marco de libertad, igualdad y fraternidad.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre

Cambio Climático

La Masonería, institución universal, esencialmente ética, filosófica y humanitair, cuya preocupación fundamental es el ser humano, no puede estar ajena al fenómeno del cambio climático que amenaza su sobrevivencia en un medio que asegure su dignidad y su destino.

En esta virtud, bajo los auspicios de la Confederación Masónica de América del Sur (COMASA), y de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay, el Sábado 9 de septiembre de 2017 se realizó en la ciudad de Colonia, República Oriental del Uruguay, una Conferencia para analizar los efectos del Cambio Climático en los países de América del Sur.

Expertos presentados por las Grandes Logias de Argentina, Chile, Uruguay y Gran Oriente de Brasil, expusieron diversas Ponencias sobre la materia. Luego de un amplio debate en el que participaron especialistas de diversos países del Continente, la Conferencia resumió sus conclusiones en la siguiente:

DECLARACION DE COLONIA

SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SUS EFECTOS EN LOS PAÍSES SUDAMERICANOS

El cambio climático está generando graves consecuencias a nivel global y en particular en América del Sur. Inundaciones, temporales de una severidad poco conocidas, sequías en otras regiones, desplazamientos de las isobatas, mayores temperaturas medias que afectan las actividades agrícolas y además, suelen causar graves aproblemas humanos, particularmente entre los sectores menos favorecidos y más vulnerables de la sociedad.

La Comunidad Internacional ha adoptado múltiples instrumentos dirigidos a atenuar o limitar los efectos del cambio climático y los países de la región están haciendo su aporte al logro de los objetivos de esos acuerdos, en el marco de sus obligaciones y posibilidades.

Sin embargo, dichos esfuerzos son insuficientes para hacer frente a la magnitud de los problemas actuales y de los que se perfilan en el horizonte. Una mínima respuesta ante esta situación, aconsejaría:

1. El fortalecimiento institucional de los servicios nacionales de medición y análisis del clima y del impacto del cambio climático sobre la vida social y económica de la población;
2. Establecer normas para la evaluación estratégica de planes, políticas y proyectos, nacionales, subnacionales y regionales;
3. Impulsar la cooperación, a través de mayor intercambio de información acerca de las situaciones que se presentan a nivel regional y nacional; así como de los planes y programas a largo y mediano plazo, para enfrentar la problemática;
4. Desarrollar protocolos nacionales y regionales para casos de catástrofes naturales, incluyendo mecanismos de cooperación regional ante los mismos;
5. Implementar políticas efectivas dirigidas a evitar la deforestación o a reemplazar las especies desplazadas por mantos de praderas o forestaciones artificiales que aseguren que no tendrán impactos climáticos negativos;
6. Avanzar rápidamente en la introducción de legislación y prácticas dirigidas a mitigar los efectos mediambientales de la urbanización.;
7. Promover el uso intensivo de la generación de energía por medios no convencionales (eólica, solar, fotovoltaica) evitando el mayor uso de los comburentes fósiles por su emisión de gases de efecto invernadero.
8. Incorporar en los planes de estudio, en todos los niveles, temas vinculados al medio ambiente a los efectos de promover una mejor información y la toma de conciencia sobre los problemas climáticos y de protección del ambiente.
9. Promover la optimización del uso de los recursos destinados a la investigación, vinculada a la problemática del medio ambiente y el cambio climático.
10. Hacer cumplir estrictamente las legislaciones relativas a controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, asegurando que se cumplan los compromisos asumidos internacionalmente;

Las Grandes Potencias agrupadas en la Confederación Masónica de Sur América hacen un llamado a la comunidad internacional para que establezca políticas que reflejen la responsabilidad de los Estados en el control de las emisiones de elementos que están produciendo el cambio climático en cualquier parte del mundo, puesto que se trata de un grave problema de alcance mundial frente al cual, ningún Estado puede marginarse.

 

Nos preocupa la violencia



Se han registrado repetidos incidentes en el espacio público y también
hechos de violencia, a veces inusitada, de los que dan cuenta las
crónicas policiales. En todos los casos se ha tratado de reclamos
sociales, muchas veces legítimos, y de enfrentamientos sobre temas
políticos, aún en sede parlamentaria.

Nadie puede dudar de la legalidad y legitimidad de las autoridades
surgidas de los comicios realizados en 2015 y 2017, ni del
funcionamiento de los tres poderes del Estado. En otras palabras, las
leyes y las instituciones de la República están vigentes en la
Argentina.

Sobre esas bases cabe llamar la atención sobre el uso de la violencia
para la resolución de conflictos que se deben solucionar con diálogo y
búsqueda de acuerdos, en un clima de tranquilidad, más allá de la lógica
crispación y tensión de la política.

Lamentablemente, nuestro País tiene sobrada experiencia en incentivos de
violencia que han derivado en experiencias autoritarias y totalitarias
que debe dejar atrás en forma definitiva. Los temas políticos solo se
solucionan con más política, con la capacidad de atender y entender al
otro, de buscar coincidencias y de resolver las disidencias con la
pacífica aplicación del sistema de mayorías y minorías. La violencia y
sus saldos luctuosos ya no deben tener más espacio entre nosotros.

La Masonería Argentina, como lo ha hecho en sus 160 años de trayectoria
ininterrumpida y democrática, exhorta a tranquilizar los espíritus, a
explorar los mejores caminos, a evitar todo tipo de intromisiones
–algunas de corte clerical-, que echan leña a un fuego lamentablemente
encendido y que debe apagarse rápidamente para que reine la paz en los
hogares argentinos.

Una vez más, nuestra Institución se ofrece como espacio neutral de
debate que asegure a unos y otros un encuentro franco y positivo. Es el
momento de restablecer la calma y la serenidad de los razonamientos, sin
empecinamientos de ninguna naturaleza. Sepamos entender.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre