La Masoneria Argentina ante la realidad Nacional

La Masonería Argentina, enraizada institucionalmente desde hace 155 años con la realidad de nuestro país, desea compartir algunas reflexiones.

Observamos con inquietud la persistencia e incremento de un clima de encono y distanciamiento entre diferentes sectores sociales, provocado por pasiones políticas y polémicas que algunas veces son irrelevantes.

 Notamos ausencia de criterio histórico y amplitud de miras: los gobernantes nacionales, provinciales y municipales, sin distinción de partidos, privilegian el futuro inmediato por encima de las obras y las ideas que deben trascender a varias generaciones.

 Así, por ejemplo, se construyen numerosos edificios educativos, se los dota de confort y herramientas innovadoras, pero no se actualizan los planes de estudios ni se instaura la capacitación docente gratuita y obligatoria. Indirectamente se favorece la proliferación de institutos privados, a los que muchos conciudadanos solo pueden acceder a costa de grandes sacrificios y, muchas veces, porque solo aseguran el dictado de clases sin interrupciones.

 En Salta, el tema educativo resulta aún más preocupante, porque todos los ciudadanos, aún a pesar de sus diferentes creencias religiosas o la ausencia de ellas, deben sostener la enseñanza religiosa reinstaurada en los colegios de la educación pública.

 Las recientes inundaciones en La Plata, Ciudad de Buenos Aires y partidos del Conurbano bonaerense, han resaltado la ausencia de imprescindibles obras de infraestructura. El Medio Ambiente no recibe el cuidado imprescindible, y de ese extremo también somos responsables los ciudadanos argentinos.

 La República está conmovida por los recientes acontecimientos legislativos, por la ausencia de tolerancia que se refleja en el acelerado tratamiento de temas parlamentarios que pueden rozar o alterar el sentimiento de nación que nos une a los argentinos.

 Es imprescindible que los tres poderes del Estado funcionen con autonomía y se resguarden recíprocamente. Hay que simplificar los trámites de la Justicia, hay que sancionar códigos y leyes que reflejen el presente y tiendan a cubrir un futuro de varias décadas. Debe respetarse el arte de la política, pero sin convertirlo en meras chicanas que obtienen saldos de momento o triunfos efímeros.

  La Masonería Argentina, de puertas abiertas a nuestra sociedad, con miembros que profesan diferentes credos o ninguno y que adhieren a todas las ideologías democráticas, se ofrece en este delicado momento de la Patria para ayudar a serenar y pacificar los espíritus, para propender al acercamiento de los sectores en pugna y de los dirigentes distanciados entre si. Nuestra filosofía y nuestro método, esparcido sobre toda la faz de la tierra y en todo el territorio argentino, han dado muchas pruebas de utilidad. Los masones somos discretos, no buscamos ventajas personales ni sectoriales, nuestra tarea central consiste en acercar a los opuestos, difundir el respeto mutuo y la tolerancia.

 De estas reflexiones no están ausentes los sectores gremiales y empresarios, los credos religiosos, las ONG y tantas instituciones que trabajan por el bien de la sociedad en su conjunto. Necesitamos una profunda introspección de todos y cada uno, tenemos que saber en qué nos equivocamos para modificar el rumbo y buscar la auténtica felicidad del pueblo argentino de hoy y del futuro.

 Estamos preocupados, queremos ver juntos a los principales actores de la escena política e institucional argentina con sus acuerdos y disensos, oficialistas y opositores que alimenten el pluralismo de las ideas. Así oxigenaremos e impulsaremos el camino hacia el futuro.

  

Buenos Aires, 3 de mayo de 2013