Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

 

La Masonería Argentina conmemora  como cada año, este 2 de abril, el 35º aniversario del desembarco argentino en las islas Malvinas, que desembocó en el único conflicto bélico que el país conoció a lo largo del Siglo XX, y que nos dejó una terrible secuela de muerte y horror, una herida que aún hoy está abierta.

Fueron 649 los jóvenes argentinos muertos, 1082 los heridos –entre ellos muchos mutilados o con daños de por vida- y un número nunca oficializado de ex combatientes que se suicidaron en los años posteriores al conflicto, aunque muchas fuentes señalan que son hasta hoy más de 700.

Nuestra orden tiene ya tres siglos de trayectoria en busca de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los seres humanos. Trescientos años de tender puentes de entendimiento fraterno. Para los masones, no puede haber un dolor superior al de una guerra, que simboliza todo lo contrario a aquello en lo que creemos.

En esta fecha junto a nuestra posición humanista y de diálogo, no podemos tampoco, como argentinos que somos, señalar que la búsqueda de la paz no implica resignar nuestro apoyo a los reclamos de soberanía sobre las islas del Atlántico sur, usurpadas en 1833, y que son tan argentinas como cualquier otra parte de nuestro suelo patrio. Afirmando con contundencia que las Malvinas, fueron son y serán argentinas.

 

Aquel 2 de abril de 1982 dejó un dolor difícil de superar, por los que dejaron su sangre en el Atlántico sur, por los que aún restan identificar y están en tumbas NN, por los que no pudieron superar las secuelas de la guerra, y por los territorios irredentos que sin duda algún día volverán a estar bajo nuestra bandera celeste y blanca. Por la vía del diálogo, la perseverancia y la fe.