AMIA, Embajada y Medio Oriente

La Masonería Argentina lamenta que a veinte años de cometido el atentado contra la AMIA y del ocurrido contra la Embajada de Israel, la Justicia no haya establecido quienes fueron los autores materiales ni sus instigadores.

Los caminos explorados hasta el presente no han dado resultados de ningún tipo. La sociedad argentina en su conjunto observa consternada que esos interrogantes no se despejan y que las instituciones resultan especialmente dañadas.

En ese mismo sentido, la Gran Logia de la Argentina hace un fuerte y enérgico llamado al cese del fuego entre palestinos e israelíes porque tras el crimen de la guerra, las heridas y sus cicatrices demoran la  paz anhelada.

Las balas silencian las palabras, anulan el razonamiento.

Egipto, Jordania e Israel fueron capaces de formular acuerdos que felizmente se extienden en el tiempo, es el momento de alcanzar los entendimientos pendientes para que el Medio Oriente deje de ser una herida sangrante.

La Masonería reitera que los caminos de la justicia y la paz son los que llevan a la armonía y al crecimiento de todos.

Inundaciones en el litoral

La Masonería Argentina expresa su especial preocupación por los damnificados de las inundaciones en el Litoral argentino.

Tal como ocurrió el año pasado con las inundaciones en La Plata y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Gran Logia de la Argentina ha organizado un mecanismo preventivo de ayuda en atención a que el fenómeno derivaría aguas abajo y podría afectar también a otras poblaciones.

En ese sentido, las logias de todo el país y en especial de las zonas inundadas o presuntamente inundables ya están preparadas para colaborar  bajo la dirección de las autoridades nacionales de la Institución y la coordinación del Gran Hospitalario de la Masonería Argentina. Como en casos anteriores, la Masonería también está preparada para actuar en coordinación con organismos nacionales, provinciales, municipales y privados,

El deceso de Carmen Argibay

La Masonería Argentina expresa su consternación por el fallecimiento de la doctora Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La doctora Argibay fue una tenaz defensora del laicismo como marco imprescindible de la neutralidad que debe asegurar el Estado, y de los derechos de la mujer en su lucha por la equiparación y la igualdad de oportunidades y realizaciones.

Fue también una jurista ampliamente reconocida en nuestro país y en los ámbitos internacionales especializados.  Como jueza se destacó por la ilustración de sus argumentos y la ecuanimidad de sus fallos.

La República pierde a una gran mujer.

La tragedia del incendio en Barracas

La Masonería Argentina expresa su profunda consternación por el fallecimiento de los servidores públicos que ofrendaron sus vidas en el incendio ocurrido ayer en el barrio porteño de Barracas.

 

La trama social se desarrolla y consolida en tanto miles y miles de mujeres y varones, ciudadanos anónimos, experimentan el deseo íntimo de realizar  acciones destinadas al prójimo. En el caso de los servidores públicos, esa inquietud se expresa como vocación que preside todos y cada uno de los momentos de sus vidas.

 

Esos bomberos,  policías federales y metropolitanos y agentes de la Defensa Civil expresan la solidaridad en un sentido íntimo y profundo, uno de los valores centrales del ideario masónico.

 

La masonería Argentina se pone a disposición de los familiares y amigos de las víctimas, los acompaña en su inmenso dolor.

Calma y reflexión

 La Tolerancia, una de las enseñanzas básicas de la masonería, reclama calma y reflexión.

 

Pasados algunos días desde los acontecimientos que vivió la ciudadanía en dieciocho provincias de nuestro país, la Masonería Argentina expresa su preocupación por los sucesos acaecidos y estupor ante la cantidad de víctimas fatales, personas físicamente y emocionalmente heridas, casas y comercios saqueados, bienes destruidos que, en todos los casos, alteraron la paz social,  licuaron la convivencia y pusieron en entredicho la autoridad del Estado como construcción de todos para todos. 

En más de una oportunidad hemos advertido la necesidad de tender una mesa de acuerdo y conciliación para que el gobierno y los partidos políticos individualicen los temas de Estado esenciales y acuerden las soluciones que puedan y sepan elaborar en conjunto. 

Es imprescindible que se recomponga el tejido social, se eviten fragmentaciones de todo tipo y acusaciones recíprocas que solo sirven para enrarecer el tenso clima social de este tiempo. 

Hay un millón de jóvenes argentinos que no trabajan ni estudian, la droga acecha, la inflación es como un piso de arenas movedizas sobre el cual no es posible una construcción que sobrepase la mera coyuntura. 

Los argentinos debemos construir nuestro futuro con estricto acatamiento al orden y funcionamiento de las instituciones. El inminente lapso veraniego puede ser utilizado para descomprimir las pasiones y para avanzar en ideas y soluciones. Los consensos son ahora más imprescindibles que nunca. 

La Masonería Argentina respalda la silenciosa tarea que desarrollaron sus logias del interior del país en la ayuda y socorro de tantos conciudadanos afectados por las amargas y dolorosas horas vividas. Se pone a disposición para aportar ideas y hombres a una mesa de entendimiento en la que, según su tradicional método de trabajo, primero identifica las coincidencias para tratar después cada disenso en particular. Este sistema rige desde el nacimiento de la masonería especulativa en 1717, se aplicó con éxito en diversas etapas de la historia argentina, en especial cuando hombres de diferentes ideas coincidieron en la Organización Nacional. En el siglo XX se aplicó, por ejemplo, a la organización de La Hora del Pueblo que abrió un camino de institucionalización en 1970. 

Si se extiende el horizonte, las fuerzas políticas, económicas y sociales encontrarán un cauce diferente, la sociedad argentina se podrá organizar de una manera más virtuosa, ajena a las tensiones, a la violencia y a los enfrentamientos entre hermanos argentinos.