La diáspora venezolana

Un creciente número de hermanos y profanos de nacionalidad venezolana está golpeando a las puertas de nuestros templos.

En los casos de hermanos masones, la Gran Cancillería de nuestra Obediencia realiza rápidamente las consultas de estilo ante la Gran Logia de la República de Venezuela. Al presente, las respuestas son rápidas, la relación es fluida y todos los pedidos han sido aceptados.

Lamentablemente, esta situación retrotrae la mirada a la década del 30 del siglo pasado cuando numerosos hermanos españoles llegaron a la Argentina huyendo de la Guerra Civil y sus consecuencias. Otro tanto ocurrió con masones de otras latitudes durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

La Masonería Argentina abre fraternalmente  su cadena de unión para incorporar a aquellos metales que deben resignar sus lugares de origen por razones políticas que derivan en persecuciones personales o en la imposibilidad de seguir ejerciendo sus oficios y profesiones para mantenerse a si mismos y a sus familias.

Pero también expresa su preocupación por la existencia misma de esas condiciones, a veces inhumanas, que en este caso produce una diáspora venezolana como lo es también la diáspora siria ensangrentada durante años por una guerra sin límites ni sentido.

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones exhorta a proporcionar la debida contención a  las personas en esas condiciones, sean que se incorporan a nuestra Institución o simplemente llegan a nuestro país en busca de libertad y posible progreso como lo hicieron nuestros mayores inmigrantes durante los siglos XIX y XX.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre      

Veintitrés años después

La Masonería Argentina expresa una vez más su solidaridad con las víctimas de la AMIA y sus familiares, hecho ocurrido hace 23 años.

Reclama, asimismo, que se aceleren los procedimientos judiciales en curso para que la Justicia ponga fin a la penosa incertidumbre que aqueja a la sociedad argentina en su conjunto tras una espera tan prolongada.

Desea que el fallo judicial contribuya a la imprescindible pacificación de los espíritus para que esa y otras bases constituyan la pista del despegue hace futuros más venturosos.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre

La Independencia Argentina y nuestro compromiso

La declaración de la Independencia el 9 de Julio de 1816 tuvo una activa participación de la masonería que actuó como articuladora e impulsora del surgimiento de "una nueva y gloriosa Nación" desde la Revolución de Mayo de 1810. Al respecto opinó para Télam Jorge Clavero, Gran Maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Por Angel Jorge Clavero

La declaración de la Independencia argentina el 9 de Julio de 1816 tuvo una activa participación de la masonería que actuó como articuladora e impulsora del surgimiento de "una nueva y gloriosa Nación" desde la Revolución de Mayo de 1810 y la Primera Junta que corporizó la voluntad inicial de autonomía de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Al momento de declararse la Independencia en Tucumán, Antonio González Balcarce era Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, máxima autoridad del país, e integrante de la masonería criolla, igual que figuras clave de la época, como José Francisco de San Martín y Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano.

Pero también fueron masones 9 de los 11 integrantes de la Primera Junta y lo fueron los patriotas que se reunían en la jabonería de Vieytes. 

Por esto fue que en el Congreso de Tucumán, entre los firmantes del Acta de Independencia, aquél 9 de julio de 1816, de 7 representantes de Buenos Aires, 4 de ellos eran miembros activos y reconocidos de la masoneria: Juan José Paso; Fray Cayetano Rodríguez; Pedro Medrano y Antonio Sáenz.

Hay indicios históricos no confirmados de que Tomás Manuel de Anchorena también era masón.

La misma pasión patriótica compartían, sin ser masones, los diputados porteños Pedro Medrano y Esteban Gascón.
Hasta entonces, la Masonería Universal tenía presencia en las Provincias Unidas del Río de la Plata a través de logias impulsadas desde Francia, Inglaterra y Montevideo. 

La masonería fue protagonista de las siguientes décadas en distintos episodios históricos como la defensa de la soberanía en La Vuelta de Obligado, con el protagonismo del masón Pedro Echagüe, quien también fue gobernador de Entre Ríos, antes del surgimiento de otra personalidad histórica como Justo José de Urquiza.

La paz, luego de la batalla de Caseros, y la Constitución de 1853 tienen igualmente el sello protagónico de la masonería criolla.
La masonería argentina se organizó definitivamente en 1857 y siguió presente en numerosos hitos sociales, desde la creación de los primeros sindicatos hasta los primeros clubes de fútbol.

Las bibliotecas populares o instituciones como la Academia Nacional de Ciencias e innumerables organizaciones civiles, profesionales y filantrópicas suman honrosas participaciones masónicas en la vida nacional.

Pero también protagonizó hechos políticos relevantes como la capitalización de Buenos Aires; la institucionlización de la enseñanza pública, gratuita y laica; el voto universal y el voto femenino.

En 2017, desde la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones seguimos celebrando nuestra historia como una Nación independiente y como una democracia representativa, republicana y federal con los mismos valores humanistas e igualitarios que ejercieron nuestros predecesores.

Este 2017, la Argentina cumple 201 años como Nación independiente y la masonería nacional cumple 160 años manteniendo los valores que nuestra fraternidad universal consolidó hace 300 años.

Hay indicios históricos de que la presencia. masónica se registra en nuestro país desde 1767.

Con toda esta historia en el pais, y con los 300 años promoviendo el progreso de la humanidad, que se celebran en 2017 en 200 países del mundo, la Masonería extiende este 9 de Julio, un fuerte y fraterno abrazo a todos los argentinos y se compromete a seguir consolidando una Nación independiente, democrática, ética íntegra, unida, solidaria y fecunda.

ANGEL JORGE CLAVERO
GRAN MAESTRE

Publicado en: http://www.telam.com.ar/notas/201707/194802-opinion-independencia-argentina-masoneria.html#.WWEoMU3FUnI.whatsapp

La Masonería rinde homenaje a la gesta de Mayo de 1810

 

La Masonería Argentina rinde hoy homenaje a los protagonistas de la histórica Revolución de Mayo de 1810, que impulsada por muchos Queridos Hermanos de aquel entonces dio lugar al primer Gobierno Patrio y marcó el inicio del proceso independentista que tendría su culminación en julio de 1816.

Nuestra Orden tuvo una participación decisiva en los sucesos que desembocaron en el 25 de Mayo, lo que queda demostrado de manera contundente en la conformación de la Primera Junta de Gobierno, integrada por nueve patriotas, de los cuáles solo uno, Miguel de Azcuénaga, no era masón.
El trabajo y la lucha de los Queridos Hermanos de entonces venía de mucho antes. A fines del siglo XVIII y principios del XIX se instalaron logias masónicas en la ciudad de Buenos Aires, como la legendaria Logia “Independencia”, cuyo funcionamiento data del año 1795, con Carta Constitutiva de la Gran Logia General Escocesa de Francia, el antecedente histórico del Gran Oriente Francés. Allí se inician, entre otros, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
Hacia 1804 surge la Logia “San Juan de Jerusalén para esta parte de América” con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Maryland de los Estados Unidos, que impulsaba la independencia del Virreinato del Río de la Plata de cualquier dominación extranjera.
Con posterioridad a las invasiones inglesas, la Logia Independencia presidida por Julián Álvarez tuvo una participación decisiva en los sucesos de Mayo que pusieron fin a nuestra dependencia de la corona española.
En 1812 con la llegada a Buenos Aires de nuestro Gran Iniciado, José de San Martín, se crea la Logia Lautaro, integrada además por Carlos María de Alvear y Matías Zapiola, entre otros, que trabajó para que se declare la Independencia, objetivo que se logrará cuatro años más tarde, en julio de 1816.
La Masonería Argentina rinde homenaje en esta fecha a estas figuras preclaras de la Independencia que, más allá de marchas y contramarchas, más allá de coincidencias y desavenencias, forjaron nuestro concepto de Patria y nos legaron los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad que hasta hoy defendemos.
Los Hombres de Mayo, nos señalaron el camino, pero la obra iniciada aún no se ha terminado, porque los objetivos todavía no se alcanzan.

Hoy tenemos la obligación de seguir adelante para lograr la concreción definitiva de los ideales políticos y sociales que propone la Masonería, como la defensa de la soberanía popular, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica, la división de poderes, la representación, y la libertad de pensamiento, de expresión y de conciencia.

En defensa de la educación laica y la ley 1420

La Masonería Argentina expresa su rechazo a cualquier intento de incorporar la enseñanza de religión en las escuelas públicas, y reivindica la vigencia de la Ley 1420 como la piedra basal de una educación común, laica, gratuita y obligatoria para todos los ciudadanos de nuestra Argentina.
Ante recientes declaraciones del ministro de Educación de la Nación, que dejan la puerta abierta para introducir la materia Religión en los colegios públicos, queremos dejar sentado que eso sería un retroceso en nuestro sistema educativo, que debe atender de igual modo a quienes profesan cultos de todo tipo, como a los que no profesan ninguno.
Reconocemos la posibilidad de todo ciudadano a buscar educación religiosa en las escuelas privadas de cualquier fe, que funcionan con total libertad en el país. Pero reivindicamos con firmeza el laicismo.
Los masones fuimos impulsores de la Ley 1420, sancionada en 1884, que colocó la escuela pública al alcance de todos los niños, constituyó un hito básico en la fundación del Estado y dio nacimiento a la educación pública.
Domingo Faustino Sarmiento, que había ejercido la Presidencia de la Nación hasta 1874, renunció como Gran Maestre de la Masonería Argentina para dedicarle todo su tiempo a la sanción de esa ley.
Gracias a esta ley fundamental para la República, hacia 1910 dos de cada tres personas ya sabían leer y escribir, en tanto que la escolarización alcanzaba al 90%, cifra que nos convertía en un país de avanzada para la época
La democratización de la educación abrió el camino a la democratización de la política y recorre hasta hoy los senderos de la República aún en sus tiempos más azarosos.
Ir en sentido contrario implicaría un retroceso alarmante en los objetivos igualitarios y en el nivel pedagógico de nuestro sistema educativo, prioridad excluyente para la formación de las futuras generaciones de argentinos.

Nicolas Orlando Breglia
Gran Maestre