Salvador Allende - 11 de Septiembre

Se cumplen hoy 39 años del golpe de estado que derrocó en Chile al gobierno constitucional de nuestro hermano masón Salvador Allende quien, además, perdió la vida en esos momentos trágicos.

 Con independencia de criterio acerca de su pensamiento político y posición ideológica, la Masonería Argentina recuerda con dolor  el hecho  que afectó al país hermano y abrió el camino a situaciones idénticas o parecidas en América Latina. Las imágenes de centenares de prisioneros políticos, muchos de ellos masones, encerrados en el Estadio Nacional de Santiago convertido en virtual campo de concentración, nos retrotraen a situaciones similares de triste memoria. Después de esos acontecimientos, hemos aprendido que las instituciones democráticas, aún imperfectas, deben proveer las soluciones institucionales y políticas evitando que el terror, el miedo, la venganza y otros desvalores destruyan la paz íntima de las personas y conmuevan severamente la marcha de las sociedades.  La masonería enseña el sentido profundo de la soberanía del pueblo como concepto que excluye las aventuras mesiánicas o el destello de presuntos iluminados y el valor de la vida por sobre todas las cosas.

 Salvador Allende Gossens fue iniciado masón el 16 de diciembre de 1935 en la Logia Progreso Nº 4 de Valparaíso. Ya en Santiago, continuó en la Logia Hiram Nº 65, a partir del  8 de noviembre de 1940. Fue nieto de un ex Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia de Chile e hijo de otro masón.

 Allende asumió tres compromisos esenciales junto a su familia: su actividad  masónica, su militancia política en el Partido Socialista y el ejercicio de su profesión médica. En ellas volcó sus convicciones y su pasión por un mundo mejor y por ser útil a sus semejantes.

Significado actual del 6 de Septiembre

El  6 de setiembre de 1930 se abrió un ciclo de inestabilidad política e institucional que se extendió durante 53 años. Ese día, un golpe de estado clausuró un período de desarrollo durante el cual miles de inmigrantes se sumaron a la epopeya argentina, contribuyeron a que el país ocupara su extensa superficie y  aportaron nuevas concepciones sociales, políticas y de la vida en común.

 La amalgama de nativos y extranjeros abrió el camino para la instauración de las instituciones esenciales de la república, entre ellas el matrimonio civil y la ley de educación común, laica y obligatoria. Hitos trascendentes de ese crecimiento sostenido fueron, entre otros. el dictado de la ley que instauró el voto universal, secreto y obligatorio y la Reforma Universitaria. En todos ellos la Masonería estuvo presente.

 Ese ciclo virtuoso, con los avances y retrocesos que siempre advierte la historia, se quebró el 6 de setiembre de 1930. Las doctrinas totalitarias que ya se insinuaban en Europa desembarcaron en la Argentina y abrieron un largo tiempo de inestabilidad jalonado por gobiernos elegidos por el pueblo y otros de corte dictatorial.

 Hoy, desde hace casi 29 años, en medio de consensos y disensos, gobiernos libremente elegidos señalan que las instituciones democráticas rigen los destinos de la Argentina. La larga noche iniciada el 6 de setiembre de 1930 solo es un recuerdo penoso de la historia.

 La Masonería Argentina, que en su trayectoria de 155 años ha vivido cada uno de los avatares comunes, saluda una vez más la vigencia de la soberanía popular y la firme decisión de mantenerla que exhibe nuestra sociedad.

Alemanes del Volga

El holocausto de los Alemanes del Volga  pasa generalmente inadvertido entre las grandes masacres y limpiezas étnicas del siglo XX. El 28 de agosto de 1941, José Stalin  dispuso la deportación de los  alemanes del Volga a Siberia y Kasajstán. Adujo que esos alemanes étnicos habrían colaborado con la Wehrmacht hitlerista o podrían llegar a colaborar con ella en el marco de la Segunda Guerra Mundial.  

Los deportados se apiñaron en vagones ferroviarios con destino a Siberia, Asia Central y el alto Norte, pasando el Círculo Polar Ártico  bajo condiciones de sub alimentación y desnutrición.  Se estima que entre 500.000 y 700.000 alemanes del Volga fueron deportados. Varios centenares de miles  perdieron la vida. La mayoría eran niños, mujeres y ancianos. Los hombres entre los 16 y 40 años fueron integrados al ejército de trabajo y también sometidos a labores forzadas.

Al cumplirse el 71º aniversario de la deportación, la Masonería Argentina saluda a la comunidad de Alemanes del Volga de nuestro país donde sus mayores y ellos rehicieron sus  vidas y honraron para ellos y sus descendientes el trabajo y el estudio, dos pilares esenciales de nuestra Institución.

Día del amigo

Numerosos y variados hechos de nuestra historia y de nuestros días contienen un claro contenido masónico. Una premisa central de nuestra Institución señala que la Masonería se expresa a través de sus hombres, de los valores y conocimientos que incorpora en la convivencia logial.

 

Es el caso de Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo,  profesor de psicología, filosofía e historia, que ideó el “Día del Amigo” a  la llegada del hombre a la Luna,  incluidas   las caminatas sobre suelo selenita de Neil Armstrong y Edwin Aldrin (hermano masón).

 

Febbraro, masón de intensa actividad en nuestra Institución, despachó mil cartas desde su casa en Lomas de Zamora y  recibió setecientas respuestas a favor de la celebración.

 

La Masonería Argentina celebra  a su querido hermano Enrique Ernesto Febbraro por la idea y la perseverancia puesta al servicio de la construcción del ideal de una mejor convivencia. También recuerda al querido hermano Edwin Aldrin por su puesta en práctica de un axioma masónico fundamental que se expresa a través de la tríada “Ciencia – Justicia – Trabajo”.  

 

El “Día del amigo” ya tiene carácter internacional, se celebra en más de cien países.

 

La Masonería Argentina, orgullosa de esta celebración, expresa una vez más su cálido reconocimiento al querido hermano Enrique Ernesto Febrraro. Él hace posible con una idea plena del contenido masónico, que nuestra Institución universal recuerde que la Masonería es un punto de encuentro adonde llegan ciudadanos de todas las nacionalidades, razas, credos o pertenencias políticas e ideológicas.

 

A todos y a cada uno, nuestro saludo especial pleno de afecto.

El día de la independencia

El 9 de julio de 1816 tiene un profundo significado para la Masonería Argentina porque muchos de sus protagonistas centrales integraban nuestra Institución.

Cuando Fernando VII  recuperó el trono español en 1814 quiso  reconquistar las colonias americanas y hasta febrero de 1816 depuso a los gobiernos revolucionarios de México, Venezuela y Chile. 

José de San Martín organizó en Cuyo el Ejército de Los Andes para recuperar Chile y desde allí realizar un ataque combinado por tierra y mar a Perú, principal foco realista en América del Sur.

San Martín se había iniciado masón en la Logia Integridad de Cádiz, trabajó en la Logia Caballeros Racionales Nº 3 donde alcanzó el grado de Maestro Masón el 8 de mayo de 1808, participó de la fundación de la Logia Caballeros Racionales Nº 7 de Londres y de la Logia Lautaro, inspiró la Logia del Ejército de los Andes de la que fue su Venerable Maestro (Presidente), la Logia Paz y Perfecta Unión (Lima), integró la Logia Perfecta Amistad (Bélgica) y la Logia de Ivry (Francia).

El Congreso que declararía la Independencia se reunió en la ciudad de San Miguel de Tucumán, Paraguay no mandó representantes porque ya se había declarado independiente.

El Congreso comenzó a sesionar el 24 de marzo de 1816 bajo la presidencia de Pedro Medrano, cuando alcanzó la presencia de los dos tercios de los diputados

Desde Cuyo, San Martín le escribió a Godoy Cruz : "¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos".

El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán resolvió tratar la Declaración de la Independencia. Bajo la presidencia Juan Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan iniciado masón en la Logia Lautaro que actuó después en la logia San Juan de la Frontera.

El secretario Juan José Paso, masón de la Logia Independencia, integrante de la Sociedad de los Siete y de la Logia Lautaro, preguntó a los congresales "si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Los diputados aprobaron por aclamación, uno a uno expresaron su voto afirmativo y firmaron el Acta de la Independencia.

Desde 1813, las Provincias Unidas del Río de la Plata ya no juraban fidelidad a Fernando VII. La soberanía del pueblo recaía en la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII), que estuvo reunida entre 1813 y 1815. Después pasó al Congreso Nacional General Constituyente (1816 a 1820). Disuelto el Congreso y el Directorio, a comienzos de 1820, no hubo gobierno nacional  hasta la elección de nuestro hermano Bernardino Rivadavia como Presidente de la República, el 7 de Febrero de 1826. Rivadavia fue iniciado masón en Europa, actuó en las logias Aurora y Estrella Sureña, propició la fundación de la Logia Valeper y realizó trabajos masónicos en Uruguay y Brasil.

La presencia masónica en el Congreso de Tucumán, consustanciada con el pedido de San Martín a Godoy Cruz, fue decisiva para el acontecimiento que celebramos hoy.

Con orgullo y responsabilidad, la Masonería argentina saluda al pueblo argentino en el Día de la Patria.