Día del amigo

Numerosos y variados hechos de nuestra historia y de nuestros días contienen un claro contenido masónico. Una premisa central de nuestra Institución señala que la Masonería se expresa a través de sus hombres, de los valores y conocimientos que incorpora en la convivencia logial.

 

Es el caso de Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo,  profesor de psicología, filosofía e historia, que ideó el “Día del Amigo” a  la llegada del hombre a la Luna,  incluidas   las caminatas sobre suelo selenita de Neil Armstrong y Edwin Aldrin (hermano masón).

 

Febbraro, masón de intensa actividad en nuestra Institución, despachó mil cartas desde su casa en Lomas de Zamora y  recibió setecientas respuestas a favor de la celebración.

 

La Masonería Argentina celebra  a su querido hermano Enrique Ernesto Febbraro por la idea y la perseverancia puesta al servicio de la construcción del ideal de una mejor convivencia. También recuerda al querido hermano Edwin Aldrin por su puesta en práctica de un axioma masónico fundamental que se expresa a través de la tríada “Ciencia – Justicia – Trabajo”.  

 

El “Día del amigo” ya tiene carácter internacional, se celebra en más de cien países.

 

La Masonería Argentina, orgullosa de esta celebración, expresa una vez más su cálido reconocimiento al querido hermano Enrique Ernesto Febrraro. Él hace posible con una idea plena del contenido masónico, que nuestra Institución universal recuerde que la Masonería es un punto de encuentro adonde llegan ciudadanos de todas las nacionalidades, razas, credos o pertenencias políticas e ideológicas.

 

A todos y a cada uno, nuestro saludo especial pleno de afecto.

El día de la independencia

El 9 de julio de 1816 tiene un profundo significado para la Masonería Argentina porque muchos de sus protagonistas centrales integraban nuestra Institución.

Cuando Fernando VII  recuperó el trono español en 1814 quiso  reconquistar las colonias americanas y hasta febrero de 1816 depuso a los gobiernos revolucionarios de México, Venezuela y Chile. 

José de San Martín organizó en Cuyo el Ejército de Los Andes para recuperar Chile y desde allí realizar un ataque combinado por tierra y mar a Perú, principal foco realista en América del Sur.

San Martín se había iniciado masón en la Logia Integridad de Cádiz, trabajó en la Logia Caballeros Racionales Nº 3 donde alcanzó el grado de Maestro Masón el 8 de mayo de 1808, participó de la fundación de la Logia Caballeros Racionales Nº 7 de Londres y de la Logia Lautaro, inspiró la Logia del Ejército de los Andes de la que fue su Venerable Maestro (Presidente), la Logia Paz y Perfecta Unión (Lima), integró la Logia Perfecta Amistad (Bélgica) y la Logia de Ivry (Francia).

El Congreso que declararía la Independencia se reunió en la ciudad de San Miguel de Tucumán, Paraguay no mandó representantes porque ya se había declarado independiente.

El Congreso comenzó a sesionar el 24 de marzo de 1816 bajo la presidencia de Pedro Medrano, cuando alcanzó la presencia de los dos tercios de los diputados

Desde Cuyo, San Martín le escribió a Godoy Cruz : "¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos".

El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán resolvió tratar la Declaración de la Independencia. Bajo la presidencia Juan Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan iniciado masón en la Logia Lautaro que actuó después en la logia San Juan de la Frontera.

El secretario Juan José Paso, masón de la Logia Independencia, integrante de la Sociedad de los Siete y de la Logia Lautaro, preguntó a los congresales "si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Los diputados aprobaron por aclamación, uno a uno expresaron su voto afirmativo y firmaron el Acta de la Independencia.

Desde 1813, las Provincias Unidas del Río de la Plata ya no juraban fidelidad a Fernando VII. La soberanía del pueblo recaía en la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII), que estuvo reunida entre 1813 y 1815. Después pasó al Congreso Nacional General Constituyente (1816 a 1820). Disuelto el Congreso y el Directorio, a comienzos de 1820, no hubo gobierno nacional  hasta la elección de nuestro hermano Bernardino Rivadavia como Presidente de la República, el 7 de Febrero de 1826. Rivadavia fue iniciado masón en Europa, actuó en las logias Aurora y Estrella Sureña, propició la fundación de la Logia Valeper y realizó trabajos masónicos en Uruguay y Brasil.

La presencia masónica en el Congreso de Tucumán, consustanciada con el pedido de San Martín a Godoy Cruz, fue decisiva para el acontecimiento que celebramos hoy.

Con orgullo y responsabilidad, la Masonería argentina saluda al pueblo argentino en el Día de la Patria.

Situación institucional en Paraguay

El Congreso de Paraguay ha destituido de su cargo al Presidente Fernando Lugo.

En una sesión en la que el inculpado  careció del suficiente derecho de defensa, se articularon en tiempo récord  los mecanismos legales para sustanciar una decisión tan grave. Legalidad y legitimidad no deben ser conceptos antagónicos.

De poco sirve el concepto de democracia si se recurre solamente a sus formas y se ignoran sus contenidos profundos. La Democracia, las Instituciones y la Leyes constituyen el conjunto imprescindible para que la soberanía del pueblo se desarrolle con normalidad, más allá de aciertos y errores de los gobernantes.

Sin formular juicio de valor político acerca del suceso acaecido en Paraguay, la Masonería Argentina llama la atención acerca de la imprescindible coherencia que debe animar al Estado democrático de nuestros días entre sus formas y sus contenidos, llama a profundizar los fundamentos democráticos de nuestras sociedades, destaca la necesidad de partidos políticos fuertes por encima de circunstanciales apetencias personales o de grupos, subraya la necesidad del equilibrio y contrapeso entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y aboga por el modo de vida republicano que sosiega las pasiones, evita los fanatismos y aleja a los pueblos de verdades dogmáticas que confunden a la parte con el todo.

La Democracia, las Instituciones y las Leyes no son meras formalidades. Los vicios y problemas de la democracia solo se curan con más democracia.

La reforma universitaria

La Masonería Argentina recuerda hoy la Reforma Universitaria, cuyo Manifiesto Liminar, redactado por Deodoro Roca en 1918, se constituyó en el programa de la Federación Universitaria de Córdoba que pasó luego a las universidades de Buenos Aires, La Plata, el resto del país y América.

El Manifiesto reclamaba libertad ideológica, el derecho a darse el gobierno universitario propio y reaccionaba contra el clericalismo y la orientación dogmática religiosa que se mantenían sin cambios durante más de cien años.

De inspiración masónica, la Reforma Universitaria fue inmediatamente acogida por nuestro hermano Hipólito Yrigoyen, Presidente de la Nación desde 1916. Otros nombres relevantes que dieron marco y empuje al Manifiesto fueron los hermanos masones Gabriel del MazoJulio V. González y Alejandro Korn, entre otros.

En este día, a noventa y cuatro años del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, la Masonería Argentina recuerda a sus luchadores, masones y no masones, y reclama una vez más que la sociedad argentina y sus autoridades coloquen la educación a la cabeza de la agenda social como método para construir un cambio profundo en paz, unión y libertad.

15 de Junio - una fecha: dos historias.

La Masonería Argentina recuerda hoy a su hermano masón Eduardo Wilde, reconocido médico y catedrático que integró los cuerpos asistenciales organizados por nuestra Institución para colaborar con la sociedad durante la epidemia de fiebre amarilla que se desató en 1881. Previamente trabajó en las tareas asistenciales durante la epidemia de cólera en 1867 y como cirujano del ejército en la Guerra del Paraguay.

Wilde sirvió también en diversos cargos públicos, entre ellos diputado provincial  y diputado nacional, diplomático y Director del Departamento Nacional de Higiene. Fue Ministro de Justicia, Culto e Instrucción del Presidente Julio Argentino Roca desde donde defendió en el Congreso  de la Nación la ley 1.420 de Enseñanza Laica, Obligatoria y Gratuita y la ley de Matrimonio Civil.

Se inició masón en la Logia Constancia número 7 el 19 de setiembre de 1871, cinco años después que se esa misma ceremonia debió suspenderse en la Logia Consuelo del Infortunio número 3 porque Wilde no pudo llegar a tiempo ocupado en la asistencia a un enfermo.

Integrante de la Generación del ’80, escribió El Hipo , su tesis doctoral, Tiempo perdido, Prometeo & Cía., Aguas Abajo,Viajes y Observaciones por Mares y por Tierras y  La primera noche de cementerio. Nació el 15 de junio de 1844.

Otro 15 de junio también tiene un significado especial para la Masonería Argentina. En 1918, el Presidente Hipólito Yrigoyen, que había decretado la intervención a la Universidad Nacional de Córdoba a solicitud de los hermanos masones que encabezaban la Reforma Universitaria, no convalidó la elección de nuevo Rector y, en consecuencia, habilitó el proceso de autonomía, cogobierno, extensión universitaria, concursos de oposición para los cargos docentes y periodicidad en el ejercicio de las cátedras, entre otras reivindicaciones. Fue la fecha del paso decisivo de un movimiento universitario que nació en Córdoba y se extendió a los ámbitos académicos de Buenos Aires, La Plata y Tucumán coronando con su Manifiesto Liminar del 21 de junio de 1918 cuyos conceptos echaron raíces en todos los países de América.

La Masonería Argentina, orgullosa de los roles que ha asumido en la historia argentina, recuerda a sus hermanos de esos tiempos en cuya huella recorre ahora el nuevo camino iniciático, progresista y filantrópico que le corresponde.